HONRAR A DIOS
“UNA DECISIÓN DEL CORAZÓN QUE DESATA BENDICIÓN”
DIOS PONE EL QUERER, PERO EL DECIDIR ES DEL SER HUMANO
I. EL LIBRE ALBEDRÍO COMO EXPRESIÓN DEL AMOR DE DIOS
La Biblia enseña claramente que Dios obra en el interior del ser humano, despertando el deseo de agradarle y guiándolo hacia lo correcto. Sin embargo, también deja establecido que la decisión final siempre es personal. A esto la Escritura y la teología bíblica lo reconocen como libre albedrío.
Dios no manipula la voluntad del hombre; Dios ilumina, exhorta, convence y llama, pero respeta la decisión final de cada persona.
1 CORINTIOS 6:12 (RVR1960)
“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.”
1 CORINTIOS 10:23 (RVR1960)
“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.”
FILIPENSES 2:13 (RVR1960)
“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
ESTE VERSÍCULO ESTABLECE DOS VERDADES INSEPARABLES:
1. Dios pone el querer.
2. Dios muestra el camino para el hacer Pero nunca anula la voluntad humana.
• Dios produce el deseo, pero no obliga a ejecutarlo.
• El Espíritu Santo convence, pero no fuerza.
• La gracia invita, pero no impone.
EL LIBRE ALBEDRÍO DESDE EL PRINCIPIO DE LA BIBLIA
Desde Génesis, Dios creó al hombre con capacidad de decidir.
GÉNESIS 2:16–17
“De todo árbol del huerto podrás comer…”
Dios permitió todas las opciones, estableció límites y advirtió consecuencias, pero no quitó la libertad de elegir.
Más adelante, este mismo principio es reafirmado al pueblo de Israel:
DEUTERONOMIO 30:19
“He puesto delante de ti la vida y la muerte… escoge, pues, la vida.”
La Escritura no dice “te forzaré a escoger la vida”, sino “escoge”.
DIOS INSPIRA, PERO NO DECIDE POR NOSOTROS
Dios puede:
• Tocar el corazón
• Hablar por Su Palabra
• Convencer por Su Espíritu
• Aconsejar por medio de líderes
• Mostrar el camino correcto
PERO DIOS NO TOMA DECISIONES POR NOSOTROS.
Por eso, cuando se trata de:
• Honrar a Dios
• Ofrendar
• Dar primicias
• Diezmar
• Obedecer
• Perdonar
• Caminar en fe
La decisión siempre es personal.
APLICACIÓN A LA HONRA Y A LA OBEDIENCIA
Dios pone en el corazón el deseo de honrarlo.
Dios nos enseña por Su Palabra cómo hacerlo.
Pero cada persona decide si obedece o no.
POR ESO LA HONRA:
• No puede ser impuesta
• No puede ser manipulada
• No puede ser presionada
PORQUE LO QUE NO NACE DEL CORAZÓN NO AGRADA A DIOS.
2 CORINTIOS 9:7
“Cada uno dé como propuso en su corazón…”
VERDAD DOCTRINAL CLARA
El libre albedrío no contradice la soberanía de Dios.
La soberanía de Dios no anula la responsabilidad humana.
Dios es soberano en Su poder.
El hombre es responsable en su decisión.
POR ESO:
• Dios bendice al que obedece
• Dios respeta al que decide no hacerlo
• Dios nunca fuerza la obediencia.
• Dios siempre pone en nosotros el querer y nos muestra el hacer, pero el paso de obediencia lo damos nosotros.
La bendición está disponible, el camino está señalado, la verdad está revelada, pero la decisión final pertenece al corazón de cada persona.
JOSUÉ 24:15
“Escogeos hoy a quién sirváis…”
PROVERBIOS 3:9–10 (RVR1960)
“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos;
y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.”
Desde el inicio de la Biblia hasta el Nuevo Testamento, Dios ha tratado con la humanidad de una manera constante y coherente: Dios instruye, Dios enseña, Dios guía, pero nunca obliga.
Dios no busca obediencia forzada, sino un corazón rendido, voluntario y agradecido.
El principio de honrar a Dios con nuestros bienes no comienza en Proverbios; es un principio eterno que nace en Génesis, se afirma en la Ley, se confirma en los Profetas y se perfecciona en Cristo.
Proverbios 3:9–10 no es una exigencia legal ni una presión espiritual.
Es una invitación divina que revela una verdad profunda:
cuando Dios ocupa el primer lugar en el corazón, la bendición se convierte en una consecuencia natural.
Este estudio busca enseñar, no imponer; formar el corazón, no manipular la conciencia; y mostrar que la honra a Dios siempre ha sido y siempre será una decisión personal y voluntaria.
II. DIOS SIEMPRE HA DADO OPCIONES, NO IMPOSICIONES
El patrón divino desde Génesis
GÉNESIS 2:16–17
“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás…”
• Dios habló claramente a Adán.
• Dios estableció límites.
• Pero Dios no obligó.
Desde el principio, el Señor dejó claro que el amor, la obediencia y la honra solo tienen valor cuando nacen de una decisión libre.
Este mismo principio se repite más adelante con el pueblo de Israel:
DEUTERONOMIO 30:19
“He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida…”
Dios muestra el camino correcto, pero respeta la decisión del ser humano.
Por esta razón, todo lo que se relaciona con honrar a Dios incluyendo primicias, diezmos y ofrendas no puede ser impuesto, porque lo impuesto deja de ser adoración.
III. HONRAR A DIOS REVELA DÓNDE ESTÁ EL CORAZÓN
Jesús enseñó una verdad que conecta directamente con Proverbios 3
MATEO 6:21
“Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”
Dios no busca dinero; Dios busca el corazón.
Cuando una persona honra a Dios con sus bienes, está declarando que reconoce a Dios como su fuente, su proveedor y su sustentador.
SALMOS 24:1
“De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.”
Nada de lo que entregamos a Dios es realmente nuestro; todo proviene de Él.
Honrar a Dios es reconocer Su señorío sobre nuestra vida.
IV. CAÍN Y ABEL: DOS OFRENDAS, DOS ACTITUDES
GÉNESIS 4:3–5
“Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas…”
La Escritura no dice que Caín no dio; dice que dio sin honra. Abel, en cambio, escogió lo primero y lo mejor.
Dios no rechazó a Caín por la cantidad, sino por la actitud del corazón.
Aquí aprendemos un principio eterno: Dios no recibe lo que no nace del corazón correcto.
V. LA LEY CONFIRMÓ EL PRINCIPIO DE LA HONRA
DEUTERONOMIO 14:22–23 (TLA)
“Por medio de esa ceremonia todos aprenderán a respetar y amar a Dios en todo momento.”
El propósito del diezmo y las primicias no era enriquecer el sistema religioso, sino enseñar al pueblo a amar, respetar y depender de Dios.
Dios sabía que si el corazón aprendía a honrarlo, la bendición sería una consecuencia natural.
VI. JESÚS CONFIRMÓ EL MISMO PRINCIPIO EN EL NUEVO TESTAMENTO
LA OFRENDA DE LA VIUDA
MARCOS 12:41–44
“Esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca…”
• Jesús no midió la cantidad; midió la fe.
• Los ricos dieron de lo que les sobraba; la viuda dio desde su dependencia total en Dios.
• Aquí Jesús confirma que Dios valora la entrega, no la cifra.
VII. DAR NO ES UN IMPUESTO, ES ADORACIÓN
MATEO 22:21
“Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.”
• Los impuestos son obligatorios.
• La honra a Dios es voluntaria.
2 CORINTIOS 9:7
“Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza ni por necesidad…”
• Cuando el dar se impone, deja de ser adoración y se convierte en obra.
Y la Escritura es clara:
EFESIOS 2:8–9
“No por obras, para que nadie se gloríe.”
VIII. DIOS PRUEBA EL CORAZÓN CUANDO HAY HONRA
LA PRUEBA DE LA PROSPERIDAD Y EL PELIGRO DE OLVIDAR A DIOS.
• Uno de los mayores peligros espirituales no es la escasez, sino la prosperidad sin honra.
• La Biblia nos enseña que muchos permanecen fieles cuando tienen poco, pero fallan cuando les va bien. Por eso Dios no solo prueba al hombre en la necesidad, sino también en la abundancia.
UN EJEMPLO CLARO DE ESTO LO ENCONTRAMOS EN LA VIDA DEL REY EZEQUÍAS.
EL CASO DEL REY EZEQUÍAS
2 CRÓNICAS 32:31 (NTV)
“Sin embargo, cuando llegaron embajadores de Babilonia para preguntar por los sorprendentes acontecimientos que habían ocurrido en la tierra, Dios se apartó de Ezequías para ponerlo a prueba y ver lo que realmente había en su corazón.”
EZEQUÍAS FUE UN REY BENDECIDO POR DIOS DE MANERA EXTRAORDINARIA:
• Dios lo sanó milagrosamente
• Dios derrotó a sus enemigos
• Dios le dio riquezas, honor y victoria
Sin embargo, cuando llegaron los emisarios de Babilonia, Ezequías mostró sus tesoros, su poder y su prosperidad, pero no honró a Dios como la fuente de todo lo que tenía. En ese momento, Dios permitió la prueba para revelar lo que había en su corazón.
LA CONSECUENCIA FUE SERIA:
Ezequías conservó el reino en sus días, pero sus generaciones futuras perderían las bendiciones que podían haber continuado si él hubiera honrado plenamente a Dios.
Esto nos enseña un principio espiritual muy fuerte:
La falta de honra en el corazón de una generación puede afectar la bendición de las generaciones futuras.
La advertencia que Dios dio mucho antes:
Lo que ocurrió con Ezequías no fue algo nuevo ni inesperado.
Dios ya había advertido a Su pueblo siglos antes.
DEUTERONOMIO 8:10–14
“Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.
Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios… no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites… y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios…”
DIOS SABÍA QUE CUANDO EL PUEBLO PROSPERARA EXISTIRÍA EL PELIGRO DE PENSAR:
• “Esto lo logré por mi esfuerzo”
• “Esto es por mi estrategia”
• “Esto es por mi inteligencia”
• “Esto es por mis negocios”
POR ESO DIOS FUE CLARO:
DEUTERONOMIO 8:17–18
“No digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.
Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas…”
APLICACIÓN ESPIRITUAL PARA HOY
Todo lo que somos y tenemos proviene de Dios:
• La vida
• La salud
• La fuerza
• La sabiduría
• Las oportunidades
• El empleo
• El negocio
• La empresa
• Los contactos
• La provisión
Honrar a Dios no es solo reconocerlo con palabras, sino con hechos y decisiones.
Cuando una persona prospera pero deja de honrar a Dios:
• El corazón se endurece
• La gratitud disminuye
• La dependencia se pierde
• La bendición se estanca
Dios permite la prueba no para destruir, sino para revelar si seguimos reconociéndolo como nuestra fuente.
PRINCIPIO ETERNO
Dios no se aparta para abandonarnos; Dios se aparta momentáneamente para que nuestro corazón sea revelado.
LA PREGUNTA NO ES:
• ¿Cuánto tenemos?
SINO:
• ¿A quién honramos cuando lo tenemos?
RECORDEMOS:
La prosperidad sin honra lleva al orgullo.
La prosperidad con honra produce bendición duradera.
CUANDO HONRAMOS A DIOS EN LA ABUNDANCIA:
• Protegemos nuestro presente
• Aseguramos nuestro futuro
• Bendecimos a las próximas generaciones
IX. BERNABÉ Y ANANÍAS: DOS DECISIONES, DOS RESULTADOS
HECHOS 4–5
• Bernabé dio con sinceridad y fue levantado por Dios.
• Ananías dio, pero mintió al Espíritu Santo.
El problema no fue la cantidad entregada, sino la falta de verdad en el corazón.
Dios prueba nuestra fidelidad cuando decimos: “Todo es tuyo, Señor”.
IX. PROMESAS PARA LOS QUE HONRAN A DIOS
PROVERBIOS 3:9–10
“Serán llenos tus graneros con abundancia…”
MALAQUÍAS 3:10
“Abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”
SALMO 112:1–3
“Bienaventurado el hombre que teme a Jehová… bienes y riquezas hay en su casa.”
LUCAS 6:38
“Dad, y se os dará…”
BENDICIONES PRÁCTICAS PARA EL CREYENTE FIEL:
• Dios bendice el trabajo de tus manos
• Dios respalda tus decisiones
• Dios trae provisión constante
• Dios abre puertas nuevas
• Dios guarda lo que te ha dado
• Dios te convierte en canal de bendición
No porque Dios necesite algo, sino porque Dios honra a los que lo honran.
CONCLUSIÓN
HONRAR A DIOS:
• No es una obligación
• No es una imposición
• No es manipulación espiritual.
• Es una decisión personal,
• una respuesta de amor,
• una adoración voluntaria.
1 SAMUEL 2:30
“Yo honraré a los que me honran.”
CUANDO DIOS ES PRIMERO EN EL CORAZÓN, ÉL SE ENCARGA DEL RESTO DE LA VIDA.
CÓMO FORTALECER NUESTRAS VIDAS ESPIRITUALES.
Mateo 6:33 Reina-Valera 1960
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”
Esta declaración que hizo Jesus es la llave para que los cielos se abran a nuestro favor, el principio de poner a Dios por primero es una llave para entrar en lo sobrenatural de Dios. Cuando entendemos este principio y lo ponemos en practica en toda área de nuestras vidas, nos daremos cuenta como podremos resistir, pelear y avanzar sin ser derrotados.
Muchos que entienden este principio han visto como Dios les ha multiplicado todo y en todas las áreas. Aunque somos ya bendecidos en lugares celestiales, las primicias abre ciertas puertas que dan acceso a la doble porción.
¡Mis amados la Fortaleza no viene porque si! Llega a nuestra vida cuando nos ponemos a un lado y dejamos que Dios sea el que tome el timón de nuestro barco y Podamos decir como el Apóstol Pablo en Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Notamos que dice: Ya no vivo Yo, sino que Cristo vive en mi, Esto es una declaración poderosa, que quiere decir que ya no vivo para agradarme a mi mismo ni a los demás, sino que vivo para agradar a Dios que es igual poner a Dios por primero.
Muchas personas tienen buenas intensiones, pero solo tienen una mínima idea de quien es Dios, desean servir al Señor, creen que aman a
Dios, pero en realidad es un amor a su manera. ¿Porque les digo a su manera? Porque ellos mismos han puesto sus propias reglas de lo que es servir al Señor, esto es una mentira de satanás para evitar que seas bendecido.
Efesios 1: 1-3 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Bendiciones espirituales en Cristo 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
El Apóstol Pablo les dice aquellos que han sido fiel a nuestro Señor Jesucristo que ellos ya son bendecidos. ¿Pero porque hay vidas y familias que no pueden ver la plenitud en todas las áreas y en sus familias? Pues porque que no han sido fieles en poner a Dios por primero.
Lo que dice en Mateo 6:33 De primeramente buscar a Dios y su justicia y todas las demás cosas vendrán por añadidura. Aquí esta la llave para vivir una vida plena y abundante. Muchos repiten y se saben este verso de memoria, pero a la hora de aplicarlo se les hace difícil, porque ponen la excusa Dios sabe o Dios me entiende y claro que, si Dios sabe, pero no nos entiende porque si decimos que amamos a Dios, debemos de ponerlo por primero. ¡Se hace fácil en decir No puedo Señor ahora! pero esto es porque todavía siguen tomados del timón.
El verso 20 de Gálatas 2 dice que: Jesucristo nos amo y se entrego a si mismo por cada uno de nosotros. Mis amados el que ama se da por completo.
¿Que áreas de nuestra vida faltan por entregar al Señor? Vamos a escudriñarnos y hacer un estudio de nuestras vidas. En que áreas sientes que estas mas débil, ahí es donde tienes que empezar a trabajar. Hay persona que sus vidas son un enredo, pero eso tiene una
explicación NO HAN PUESTO A DIOS POR PRIMERO. Las cosas del Señor las dejan para lo ultimo.
Vamos en este mes de enero ha hablar del “PRINCIPIO DE LA EXCELENCIA A DIOS”
La palabra primero en hebreo es RI’SHON que significa: superior, lo mas destacado.
En el diccionario academia Real dice que es lo Excelente, grande, que sobresale y excede a otros.
1Samule 2:30 Por tanto, el Señor, Dios de Israel, declara: “Ciertamente yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí para siempre”; pero ahora el Señor declara: “Lejos esté esto de mí, porque yo honraré a los que me honran, y los que me menosprecian serán tenidos en poco.
Honrar es HADAR que es una de las palabras que en hebreo significa: PREFERIR.
En este nuevo año y todo el resto de tu vida, prefiere a Dios sobre todas las cosas, veras como lo que estaba detenido será soltado.
Amados, este año 2026 es un año trabajar en unidad, de descansar en las promesas de Dios, de la reconciliación y de Dios exponer públicamente lo que ha venido haciendo contigo. Entramos como cada año en un tiempo profético, estamos viendo tiempos de cambios y variación pero en Jesús encontramos estabilidad y paz.
DIOS DEBE SER PRIMERO
SEGURAMENTE HA ESCUCHADO este viejo dicho: Primero lo primero.
Hay una gran verdad bíblica en ese pequeño dicho. Pero, ¿qué es lo primero cuando se trata de vivir una vida llena de bendiciones? Bueno, considere lo siguiente: hay más de 500 versículos en la Biblia referentes a la oración y hay casi 500 versículos sobre la fe; pero hay más de 2,000 versículos acerca del dinero y las posesiones.
Jesús habló acerca del dinero en 16 de sus 38 parábolas. Es claro que desde el punto de vista de la Biblia, debemos entender el dinero y cómo manejarlo. ¿Por qué? Porque el dinero es una prueba que Dios nos pone por delante.
La forma en que usted maneja el dinero revela mucho acerca de sus prioridades, lealtades e intereses. De hecho, controla directamente las bendiciones que recibirá (o no recibirá) en su vida.
El primer principio que debe comprender acerca del don de dar es el de “los primeros frutos”. También puede llamarse el principio de los primogénitos o del diezmo.
Francamente, demasiados cristianos están confundidos en lo que se refiere al diezmo y al principio de los primeros frutos.
(Por favor continúe leyendo y no cambie la página pensando:
“Yo ya he escuchado todo eso acerca del diezmo”. Le aseguro que hay verdades que liberan en lo que le vamoa presentar. ¡No se lo pierda!)
SACRIFICADO O REDIMIDO
Encontramos un precedente financiero de importancia en el décimo tercer capítulo de Éxodo. En este pasaje, Dios dice: Conságrame todo primogénito. Todo lo que abre la matriz entre los hijos de Israel, tanto de los hombres como de los animales, Mío es. ÉXODO 13:2, RVR1995
Aquí, Dios declara claramente que el primogénito es suyo. Le pertenece. De hecho, encontrará a Dios declarando que el primogénito es suyo ¡16 veces en las Escrituras! Por ejemplo, Éxodo 13:12-13 dice: Dedicarás al SEÑOR todo primer nacido de la matriz. También, todo primer nacido del ganado que poseas; los machos pertenecen al SEÑOR. Pero todo primer nacido de asno, lo redimirás con un cordero; mas si no lo redimes, quebrarás su cerviz; y todo primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás.
Es esencial que entienda algo acerca del principio de primogenitura. De acuerdo a la ley del Antiguo Testamento, los primogénitos se sacrificaban o se redimían. No había una tercera opción. Cada vez que los animales de su ganado tenían su primera cría, usted tenía que sacrificarlo, o si se le designaba “impuro”, usted tenía que redimirlo con un cordero puro, sin mancha. Resumiendo, el primogénito “puro” tenía que ser sacrificado y el “impuro” tenía que ser redimido.
JESÚS FUE EL DIEZMO DE DIOS.
Con esto en mente, considere el pasaje del Nuevo Testamento, donde Juan el Bautista se encuentra con Jesús a las orillas del río Jordán.
Un día Juan estaba bautizando y al levantar la vista, vio a Jesús caminando hacia él. En ese momento, Juan exclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29, ).
Con esa declaración inspirada, Juan definió perfectamente el papel que Jesús había venido a desempeñar. Jesús era el primogénito de Dios. Jesús era puro; perfecto y sin mancha en todo. Por otro lado, todos y cada uno de nosotros hemos nacido imperfectos. Todos nacemos pecadores y con una naturaleza pecadora totalmente activa.
Ahora piense en el principio del primogénito en Éxodo. Recuerde, la ley decía que si el animal primogénito era puro debía ser sacrificado. Pero si era impuro debía ser redimido por un animal puro.
¿Puede ver el paralelismo simbólico? Jesucristo era el primogénito de Dios y Él nació “puro”. Él era un cordero puro y sin mancha. Pero todos nosotros nacimos “impuros”; por lo cual, Jesús fue sacrificado para redimirnos.
Cuando Jesús nos redimió con su sacrificio, Él nos compró para Dios. Él fue, literalmente, una ofrenda de primeros frutos. En un sentido muy real, Jesús fue el diezmo de Dios. Dios, en fe, dio su diezmo (Jesús) antes que creyéramos. Note que Dios nos lo dio antes de que creyéramos:
“Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” —ROMANOS 5:8
De la misma manera, nosotros tenemos que darle la ofrenda de nuestros primeros frutos-nuestro diezmo. Antes que veamos las bendiciones de Dios, se lo damos en fe.
Dios entregó a Jesús en fe, “para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29, ). En este sentido, Jesús es el diezmo de Dios. Dios entregó primero a Jesús, a pesar que nosotros éramos pecadores; aún cuando nos burlábamos y le escupíamos la cara mientras Él moría.
Dios no esperó a ver si primero cambiaríamos o si nos arrepentiríamos con el fin de que fuéramos dignos. Dios ya conocía el principio de “primero lo primero”.
¿Alguna vez se ha puesto a pensar cómo es que Dios, durante la última plaga que se describe en el libro de Éxodo, podía justificar el haber tomado las vidas de los primogénitos de Egipto? Muy sencillo, es porque los primogénitos le pertenecen a Dios. ¡Dios tenía el derecho legal de tomar a cada primogénito, porque cada uno de ellos en Egipto y en Israel le pertenecía!
Pero los primogénitos en Israel no murieron esa noche, ¿verdad?
¿Por qué no? Porque se sacrificó un cordero para redimirlos.
¡En su lugar se sacrificó un cordero perfecto y sin mancha! Recordará que Dios le dio instrucciones a Moisés que aplicara la sangre del cordero sacrificado en los postes de las puertas de cada casa. Tenían que aplicar la sangre en el dintel (la tabla superior, encima de la puerta) y en los dos postes (los lados del marco de la puerta). Vea Éxodo 12:7.
Imagínese parado afuera de una de esas puertas, mojando una rama de hisopo en la sangre del cordero. Véase aplicando la sangre, primero en el lado izquierdo del marco de la puerta, luego en el lado derecho y entonces alcanzando hacia arriba para aplicarlo en la mitad del dintel para que la sangre goteara hacia abajo.
¿Se dio cuenta que, al seguir esos pasos, creó la figura de una cruz con la sangre? ¡Los israelitas fueron salvados por la sangre del cordero en la forma de una cruz! Y es precisamente así como nosotros fuimos salvados. Dios nos ha redimido de la misma manera; entregando a su primogénito en sacrificio.
EL PRINCIPIO DE LOS PRIMEROS FRUTOS ES MUY, MUY PODEROSO.
He oído decir que cada primera cosa que se da nunca se pierde y que cada primera cosa que no se da siempre se pierde. En otras palabras, lo que le damos a Dios no lo perdemos, porque Él lo redime para nosotros. Pero si se lo negamos, lo perderemos. Jesús hizo eco de este principio cuando dijo:
Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. —MATEO 16:25, RVR1995
Como puede ver, lo primero le pertenece a Dios. Podemos encontrar este principio desde el inicio hasta el final de la Palabra de Dios. Podemos darle a
Dios las primicias de nuestro tiempo y podemos darle las primicias de nuestras finanzas.
Eso es realmente lo que significa diezmar; darle lo primero a Dios. Estamos diciendo: “Señor, primero voy a darte los diezmos y confío en que redimirás el resto”.
En otras palabras, cuando nace el primer cordero de un rebaño, no se sabe cuántas crías más podrá tener esa oveja. Sin embargo, Dios no dijo: “Deja que tu oveja tenga nueve crías y entonces me das la próxima”. No, Dios dice: “Dame la primera”.
Siempre se requiere fe para dar lo primero. Es por eso que muy pocos cristianos experimentan las bendiciones de dar el diezmo. Esto quiere decir que hay que darle a Dios antes de saber si va o no a tener suficiente. Al dar nuestro diezmo, es como si le dijéramos a Dios: “Primero te reconozco a Ti. Te estoy poniendo primero en mi vida y confío en que tú te encargarás del resto de las cosas en mi vida”.
Es por eso que el diezmar es tan importante. Es la manera principal de reconocer que Dios es primero en nuestras vidas.
La primera porción es la que redime. En otras palabras, cuando la primera porción es dada a Dios, todo lo demás queda redimido. De igual manera, al ir a la iglesia al comienzo de la semana es una manera de darle al Señor lo primero de nuestro tiempo.
Es triste ver cómo algunas personas ven el lunes como el comienzo de su semana. Ellos piensan lo siguiente: “Tengo que comenzar bien la semana. Tengo que negociar un trato para depositar dinero en el banco”. Así, ellos dan las primicias de su semana al dinero.
Otras personas piensan que su semana comienza el viernes. Dicen: “Este fin de semana sí que me voy a ir de fiesta y voy a pasar un buen rato”. Estas personas dan las primicias de su tiempo a la recreación.
Como pueblo de Dios, debemos darle la primera parte de nuestra semana a Jesús. La razón por la que la Iglesia del Nuevo Testamento se reunía el domingo era porque celebraban la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Ellos daban las primicias de su tiempo a la adoración a Dios.
LAS PRIMICIAS DE LO PRIMERO
No sólo el primogénito le pertenece a Dios, sino también los primeros frutos. En Éxodo 23 leemos: “Llevarás a la casa del Señor tu Dios lo mejor de tus primicias.
—V. 19 Este versículo va aún más allá y dice que lo que Dios quiere son las primicias de los primeros frutos. Esto quiere decir que lo último de los primeros frutos no es aceptable. No es la décima parte de los primeros frutos, es la primera porción de sus primeros frutos. Leamos ese versículo de nuevo:
Llevarás a la casa del Señor tu Dios lo mejor de tus primicias.
—V. 19 Fíjese que las escrituras designan a “la casa del Señor tu Dios” como el lugar apropiado para dar los primeros frutos. No dice que hay que dárselos a un ministerio que aparece en la televisión, aunque creo firmemente en apoyar a los ministerios respetables que usan medios de comunicación. No dice que le dé los primeros frutos a un misionero, aunque el apoyar misiones es algo cercano al corazón de Dios (¡y del mío!). No dice que le dé los primeros frutos donde usted quiera. Dice: “(Lo) llevarás a la casa del Señor tu Dios”. Siempre debemos dar primero a la casa de Dios. Es un aspecto del principio de los primeros frutos que necesitamos entender. Por eso
Proverbios 3:9-10 dice: Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.
Como sugiere este pasaje, diezmar a la casa del Señor implica honrar al Señor con nuestras posesiones y con los primeros frutos de todas nuestras ganancias.
En los tiempos del Antiguo Testamento, la mayoría de las personas eran campesinos. Ellos sembraban y criaban animales para vivir. Las “ganancias” venían cuando cosechaban y con la reproducción de su ganado. Hoy usted puede ser un banquero, o un abogado, o un maestro, o un albañil. Sus ganancias vienen de acuerdo a su profesión.
No importa la manera en que lo consiga, la Biblia deja claro que tenemos que honrar al Señor con las primicias de todas nuestras ganancias. Cuando hacemos las cosas de acuerdo a estos versículos, “nuestros graneros serán colmados (llenados) con abundancia y nuestros lagares (bodegas) rebosarán”
(v. 10).
¿Recuerda la narración del libro de Josué acerca de la caída de Jericó? Recordará que el Señor les dio instrucciones estrictas a los israelitas que no se quedaran con el botín de Jericó. El Señor declaró que todo eso le pertenecía.
¿Por qué dijo el Señor que todo el oro y la plata de Jericó había que darlo a la casa de Dios? Porque era la primera ciudad que conquistaban en la Tierra Prometida. Eran los primeros frutos. Dios estaba diciendo: “Traigan todo el oro y la plata de Jericó a Mi casa y entonces ustedes pueden tener el resto”. Él no dijo: “Conquisten diez ciudades y denme los despojos de la décima”. Esencialmente, lo que Dios dijo fue: “Primero me dan a mí y ustedes pueden quedarse con el resto”. Por supuesto que eso requirió fe; y dar el diezmo también lo requiere. También recordará que uno de los israelitas ignoró las instrucciones claras de Dios. Se les dijo a los israelitas que el oro y la plata estaban consagrados para el Señor (Josué 6:19). Sin embargo, un hombre llamado Acán tomó algo para sí mismo y la Biblia nos dice que eso ocasionó que hubiera una maldición sobre Israel (Josué 7:1-26).
Piense en ello. Cuando el botín fue entregado a Dios, estaban “consagrados” o separados para Su casa; pero después que un hombre tomó algo para sí mismo, entonces maldijo los esfuerzos de Israel para tomar la Tierra Prometida.
CONSAGRADO O MALDITO. Esto es exactamente lo que es el diezmo, del principio al final de la Biblia. El diezmo debe ser consagrado al Señor y para la casa de Señor. Pero si lo tomamos para nosotros, entonces se vuelve maldito, porque es robado.
En el capítulo tres de Malaquías, queda bien claro que si nos quedamos con el diezmo estamos robándole a Dios. Qué impactante es pensar que uno puede estar robándole a Dios y por lo tanto, ¡bajo una maldición!
¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me han robado! Y todavía preguntan: “¿En qué te hemos robado?” En los diezmos y en las ofrendas. Ustedes la nación entera están bajo gran maldición, pues es a Mí a quien están robando. MALAQUÍAS 3:8-9
Me sorprende la cantidad de gente que intenta ignorar esta escritura o explicarla de otra manera. Algunos dicen: “Bueno, eso está en el Antiguo Testamento”. Pero en el mismo capítulo, un poco más adelante, Dios dice: “Porque yo, el Señor, no cambio” (v. 6). Hemos visto que el Señor dice claramente: “El primogénito me pertenece” y “los primeros frutos son míos”. También acabamos de oírlo decir que el diezmo le pertenece
He aquí mi pregunta para aquellos que sostienen que el principio del diezmo ya no es vigente. Si Dios declara: “Yo no cambio” (Malaquías 3:6), entonces, ¿cuándo es que supuestamente cambiaron las cosas? ¿Cuándo cambió Dios?
El diezmo, el primogénito y los primeros frutos, todos le pertenecen a Dios. ¡Esto no es una ley! ¡Es un principio incambiable establecido por un Dios incambiable!
¿LE CREERÍA A ALGUIEN QUE AFIRMARA, QUE PORQUE EL ADULTERIO ESTABA PROHIBIDO BAJO LA LEY, AHORA ES ACEPTABLE PORQUE VIVIMOS BAJO LA GRACIA?
Muchas personas dicen: “Bueno, el diezmo existía cuando estábamos bajo la Ley, así que no tengo que hacerlo. Estamos bajo la gracia, ahora”. Esas personas necesitan saber que hay muchas cosas que se definían bajo la Ley que continúan siendo principios de Dios.
¿Le creería a alguien que afirmara que porque el adulterio estaba prohibido bajo la Ley, ahora es aceptable porque vivimos bajo la gracia?
¿Aceptaría un argumento que dijera que porque el robo estaba prohibido por la ley del Antiguo Testamento, que ahora se acepta bajo el Nuevo Pacto de gracia? Claro que no. En la Palabra de Dios hay principios eternos y dar el diezmo es claramente uno de ellos. Es un principio que va desde el Génesis hasta el Apocalipsis.
El diezmo le pertenece a Dios. Los primogénitos le pertenecen a Dios y los primeros frutos le pertenecen a Dios.
Nosotros hemos sido testigos en nuestra propia vida como Dios nos ha bendecido, pues no le hemos negado nada de lo que El nos ha pedido, hemos donado nuestras 2 casas propias ya pagadas, para comprar el primer templo en Central Islip y la otra casa para comprar la sinagoga en Smithtown.
LE DAMOS TODA LA GLORIA A DIOS, porque el Señor proveyó de manera sobrenatural para pagar completamente la hipoteca de la sinagoga, por un monto cercano a un millón de dólares. Asimismo, Dios permitió pagar por completo el terreno ubicado frente a la sinagoga, valorado en aproximadamente quinientos mil dólares, si hubiese sido comprado de manera comercial.
• La gracia y el favor de Dios no se detuvieron allí. El Señor puso en el corazón de nuestros hermanos judíos donar la casa pastoral junto con los terrenos adyacentes, que forman parte del área de parqueo. Esto significa que dicha propiedad está totalmente pagada y libre de hipoteca, testificando una vez más de la fidelidad y provisión divina.
Mis hermanos, sin excepción, las personas que diezman dicen: “Dios me ha bendecido”. Todos dan testimonio que Dios los está bendiciendo. En contraste, cada persona que conozco que no diezma me dice: “No tengo lo suficiente para diezmar”.
Ahora, quiero que piense acerca de estos testimonios y de las dos clases de personas de quienes provienen: todos los que diezman dicen que son bendecidos y los que no, dicen que no tienen dinero para darlo.
RESPETO POR ABEL
Los principios del diezmo, del primogénito y de los primeros frutos son bíblicos y eternos. El alinear o ajustar su vida y sus acciones de acuerdo con ellos no puede más que traerle bendiciones. Hay un excelente ejemplo al respecto en el Capítulo 4 de Génesis:
GÉNESIS 4:3-5 “Tiempo después, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. Abel también presentó al Señor lo mejor de su re- baño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo.
Por años, muchos se han preguntado: “¿Por qué el Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda y no a Caín y la suya?”. La palabra de Dios deja muy claro que la ofrenda de Abel era el “primogénito” de sus rebaños. Pero no dice que Caín trajo los “primeros frutos” de su cosecha.
Note que el pasaje de arriba dice: “Tiempo después . . . ” En otras palabras, Caín dejó que creciera lo que había sembrado y “tiempo después”, regresó para traer la ofrenda al Señor. Esto implica que Caín no ofrendó sus primeros frutos al Señor. ¿Podría ser esa la razón por la que a Dios no le agradó la ofrenda de Caín? Yo creo que sí. Abel, por lo contrario, trajo el primogénito de su rebaño y Dios aceptó su ofrenda.
Hay una lección para nosotros en todo esto. Cuando damos algo, Dios está viendo nuestros corazones. Y cuando damos lo primero de nuestros primeros frutos, o nuestro diezmo, Dios recibe y respeta esa ofrenda. El diezmo es nuestro primer fruto. ¡El diezmo tiene que ser lo primero! La Biblia es muy clara al respecto:
El diezmo de todo producto del campo, ya sea grano de los sembrados o fruto de los árboles, pertenece al Señor, pues está consagrado.
LEVÍTICO 27:30
Así como el primogénito y los primeros frutos le pertenecen a Dios, el diezmo también le pertenece. Y al igual que los otros dos, el diezmo también debe ser lo primero. Tal como lo declara el verso anterior: “Y el diezmo . . . es del Señor . . . ”. Una vez escuché a Mike Hayes, Pastor de la iglesia Covenant Church en Carrolton, Texas, utilizar un excelente ejemplo respecto a esta verdad.
Si yo tuviera diez billetes de un dólar para hacer una donación, e hiciera dos preguntas acerca de esos diez dólares, creo que la mayoría de los cristianos contestarían correctamente la primera, pero dudarían de su respuesta a la segunda.
Imagínese que le he dado diez billetes de un dólar y los he puesto sobre una mesa frente a usted. Bueno, mi primera pregunta es: “¿Cuánto es el diezmo de ese dinero?”. Creo que todos contestarían correctamente. Obviamente el diezmo de diez dólares es un dólar. He aquí la pregunta más difícil: “¿Cuál de los diez billetes es el diezmo?”. Usted podría contestar: “Obviamente el primero”. Pero: “¿Cuál es el primero? ¿El de la derecha o el de la izquierda?”.
Imagínese que recibe su sueldo un jueves e inmediatamente paga todas sus cuentas pendientes. Luego compra las provisiones y luego, el domingo, escribe su cheque de su diezmo antes de ir a la iglesia. ¿Ha dado el diezmo con lo primero de su ingreso? No. ¿Es posible dar un 10% completo y que aún así no estemos dando el diezmo de acuerdo al principio de Dios? Absolutamente.
Para entenderlo volvamos al ejemplo de los diez billetes de un dólar. ¿Cuál billete es el del diezmo? Déjeme decirle cómo decidirlo. El diezmo es lo primero que se gasta o que se da. El primer dinero que gasta representa sus primeros frutos. En otras palabras, cuando reciba su sueldo, el primer cheque que escriba o el primer dinero que asigne debe ser el del diezmo. ¿Es realmente un acto de fe dar el 10% después de pagar todas sus cuentas? ¿Qué podemos decir de nuestras prioridades si primero le pagamos a todos los demás y entonces vemos si nos sobra para darle su parte a Dios?
La primera parte que gastamos debe ser el diezmo. Esa parte es “los primeros frutos” de acuerdo a Éxodo 13; y esa primera parte tiene el poder de redimir el resto. Ésta es la esencia del mensaje de Pablo en Romanos 11:16:
Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
Hay tantas bendiciones que acompañan el diezmar, pero es el principio de poner primero a Dios y el principio de la fe lo que inicia las bendiciones. Estos son los detonadores. La primera porción es la que redime al resto. La primera porción lleva consigo las bendiciones. Es por eso que usted no quiere darle la primera porción a su compañía de hipoteca.
Desafortunadamente, parece que muchos cristianos le temen más a la Agencia de Impuestos y a su hipotecario que a Dios. Otra manera de decirlo es que los respetamos a ellos más que a Dios. El que diezma dice: “Sí, yo sé que aquí tengo un montón de cuentas por pagar, pero primero le voy a dar a Dios y luego voy a confiar en que Él bendecirá el resto del dinero”. Había mucho más que dinero para perder cuando Abraham ofreció a Isaac, su hijo primogénito. Notará que Abraham no esperó a ver si tenía diez hijos antes de dar su primogénito. Tampoco Dios, sabiendo que Abraham sólo tenía a Isaac, no le dijo: “Cuando tengas 4 ó 5 hijos más voy a pedirte que me des uno de ellos”.
No, ¡Dios le pidió el primero, cuando era todo que lo que tenía! Abraham sólo tenía la promesa de tener más hijos. Ofrecer a Isaac requirió mucha fe de Abraham. Y es precisamente fe lo que el diezmo requiere. Es darle a Dios lo primero, en fe. Cuando Dios pedía el cordero primogénito, se lo tenían que dar en fe, teniendo solamente la promesa y la esperanza de que la madre tendría más corderillos. Mucha gente dice que pone a Dios en primer lugar, pero al dar el diezmo es cuando se comprueba si es cierto. Es entonces cuando hacemos lo que decimos. Si usted me dice que Dios es primero en su vida, déjeme ver lo que dice su chequera. Entonces veremos quién es realmente primero en su vida. ¿Dirá que la compañía de hipotecas es lo primero en su vida? ¿Dirá que el banco que le está financiando su auto tiene el lugar más alto en la lista de sus prioridades?
¿O será un testimonio claro de que Dios es primero? Cuando Satanás se le acerca para darle temor y le dice: “Te vas a quedar sin un centavo, tu matrimonio va a fracasar, te vas a enfermar”, usted puede contestarle con firmeza: “No. Yo doy el diezmo y en la Biblia dice que Dios va a reprender al devorador por mi bien. Sí, ¡por mi bien! ¡Dios es primero en mi vida y Él va a redimir y proteger todo lo que tengo!”.
¿Preferiría ir por la vida con el 100% de sus ingresos, a pesar de que todo ello fuera maldito? ¿O preferiría intentar vivir con el 90%, el cual estaría bendito, redimido y protegido por Dios? Aparentemente, esta es una pregunta que muchos cristianos se deben hacer. Recientemente escuchamos las siguientes estadísticas alarmantes: En 1998, los cristianos en el mundo ganaron aproximadamente unos 15.2 billones de dólares. La cantidad total que se donó a todas las causas relacionadas con el ministerio, incluyendo iglesias, misiones, etc., fueron unos 270 mil millones de dólares. Si hace el cálculo, descubrirá que el porcentaje que se dio fue solamente el 1.8%.
Lo primero que pensé al ver estas estadísticas fue que el porcentaje era bajo porque incluía a los países pobres del mundo. Entonces vi los números de los Estados Unidos solamente. En 1998, el Cuerpo de Cristo en los Estados Unidos se ganó aproximadamente 5.2 billones de dólares y la cantidad total que se donó fueron unos 92 mil millones. El porcentaje es el 1.7%.
Piénselo un poco. El pueblo de Dios en los Estados Unidos, con tanta abundancia de bendiciones que tiene, sólo dio 1.7 % de su ingreso a la causa de Cristo. Sin embargo, el porcentaje para todo el mundo fue 1.8%. ¡En los Estados Unidos estamos dando menos que en los países pobres del mundo!¹
Por favor, tenga en mente que no estamos proclamando la verdad acerca del diezmo porque Dios necesita dinero; les estamos presentando estas verdades por su bien. Dios no necesita que dé; usted necesita las bendiciones de Dios. Se nos rompe el corazón por el Cuerpo de Cristo, por nuestra falta de entendimiento en estos principios y por nuestra falta de caminar en las bendiciones de Dios. El corazón se me rompe porque una gran parte del Cuerpo de Cuerpo vive bajo una maldición como resultado directo de robarle a Dios.
Aconsejamos a mucha gente que está luchando con problemas en su matrimonio y conflictos en sus hogares, por esta razón. No entienden que el primogénito, los primeros frutos y el diezmo le pertenecen a Dios. En 1 Corintios, capítulo 16 podemos leer:
Ahora quiero hablarles acerca del dinero que van a dar para ayudar a los del pueblo de Dios en Jerusalén. Hagan lo mismo que les dije a las iglesias de la región de Galacia. Es decir, que cada domingo, cada uno de ustedes debe apartar y guardar algo de dinero, según lo que haya ganado. De este modo no tendrán que recogerlo cuando yo vaya a verlos.
Pablo nos está diciendo que debemos dar cada semana, el primer día de la semana, conforme prosperamos. Debemos dar en proporción directa a la cantidad que se “haya ganado”, o sea, que debemos darle a Dios en proporción directa a la cantidad de ingresos que recibamos.
Fíjese también que Pablo quería que cuando él llegara no tendrían que recoger ofrendas (v. 2). En otras palabras: que no haya ofrendas especiales. Espero ver el día en el que las iglesias no tengan que hacer ventas o eventos especiales para recaudar fondos porque cada miembro está dando su diezmo.
DIOS NO NECESITA QUE DÉ; USTED NECESITA LAS BENDICIONES DE DIOS.
Claro, la razón por la que las iglesias tienen tantos eventos para recaudar fondos es porque sólo 1.7% de nuestro ingreso se le da a Dios.
¡Imagínese lo que el pueblo de Dios podría lograr si su gente diera el primer 10% de sus ingresos, para que el 90% restante fuera redimido y bendecido! ¡Imagínese todo lo que podrían alcanzar los planes y propósitos de Dios, si la Iglesia despertara a las bendiciones que son resultado de tener la fe de dar los primeros frutos!
¡Si tan sólo el pueblo de Dios lo pusiera a Él en el primer lugar en sus vidas!
TRANSFERIR EL PRINCIPIO DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
Queremos terminar este capítulo donde comenzó; en el capítulo 13 de Éxodo. Comenzamos con los versículos 12 y 13. Examinemos ahora los siguientes dos versículos de este importante pasaje:
El día de mañana, cuando sus hijos les pregunten: “¿y esto qué significa?”, les dirán: “El Señor, desplegando Su poder, nos sacó de Egipto, país donde fuimos esclavos. Cuando el faraón se empeñó en no dejarnos ir, el Señor les quitó la vida a todos los primogénitos de Egipto, tanto de hombres como de animales. Por eso le ofrecemos al Señor en sacrificio el primer macho que nace, y rescatamos a nuestros primogénito”.
Aquí Dios les está dando instrucciones a los israelitas sobre cómo pasar el principio del primogénito a las generaciones futuras. Está diciendo: “Cuando tu hijo te pregunte: ‘¿Por qué estamos sacrificando este cordero primogénito, papá?’, deberás sentarlo en tu regazo y decirle: ‘Hijo, déjame contarte acerca de cuando estábamos en Egipto. Déjame mostrarte las cicatrices en mi espalda. Déjame describir lo que es ser esclavo. Estábamos en cautiverio. Éramos esclavos, pero Dios nos liberó con su mano poderosa. Como Él nos liberó, este es el pacto sagrado que hemos hecho con Dios; mantenerlo en primer lugar en nuestras vidas. Por eso le damos felizmente lo primero de nuestras ganancias’”.
Podemos contarles a nuestros hijos que antes de conocer a Jesús nuestras vidas eran un desastre total. DECIRLES: “Déjame contarte lo que es estar en cautiverio lo que es ser esclavo al pecad pero Dios nos liberó con su mano poderosa. Por eso, le doy felizmente a Dios lo primero de todas las bendiciones que Él nos da; pero no lo hago porque es un deber o de manera compulsiva. No. Doy mi diezmo felizmente porque quiero que Él sepa que Él es el primero en mi vida. Y porque damos lo primero al Señor, Él nos bendice, nos protege y cubre nuestras necesidades”.
Nosotros tenemos que vivir estas verdades y hacérselas saber a nuestros hijos.
Una vida llena de bendiciones comienza con un entendimiento claro y aceptando el principio del primogénito, los primeros frutos y el diezmo. Sin este entendimiento, es imposible avanzar hacia grandes aventuras que Dios tiene preparadas para aquellos que lo ponen a Él en primer lugar.


